Las despedidas laborales suelen resolverse con un correo genérico que nadie recuerda. Cuéntanos quién se va, cuánto tiempo estuvo y qué dejó, y obtén unas palabras que valgan el momento.
¿Para qué sirve?
Sirve tanto si escribes tú tu propia despedida como si te toca despedir a un compañero o a alguien que se jubila. Elige quién habla y el texto cambia de perspectiva. Los reconocimientos concretos que aportes son los que hacen la diferencia frente a un discurso de ocasión.
¿Cómo funciona?
- Cuenta en dos líneas cuál es la situación. Cuanto más concreto, menos genérico sale el mensaje.
- Elige la relación, el formato y el largo con los botones.
- Pulsa Generar y copia la versión que más suene a ti.
Preguntas frecuentes
¿Qué digo al despedirme de un trabajo?
Agradecer de forma concreta a dos o tres personas vale más que agradecer a todos en general. Evita cualquier ajuste de cuentas.
¿Y si me despidieron?
El texto mantiene la dignidad y evita el resentimiento, que es lo que se recuerda después.
¿Sirve para una jubilación?
Sí, elige esa opción: el registro cambia hacia el reconocimiento de una trayectoria larga.
¿Puedo enviarlo por correo en vez de decirlo?
Sí. Elige el largo de un minuto y funciona bien como correo de despedida.